Circa el año 3 de nuestro siglo, animado por Jimmy Marroquín, el poeta José Ignacio Infantas junto a ese prolífico autor llamado Heiner Valdivia —aunque, de algún modo, también «metieron la cuchara», muy a su estilo, y en distintos momentos, personajes como José Gabriel Valdivia, Luzgardo Medina y Nilo Cruz, me animaron a pensar en la posibilidad de abrir un Laboratorio de escritura en la ciudad de Arequipa. A lo largo del tiempo, El Laboratorio funcionó en distintos espacios (alguna vez como okupa en una de las sedes de la UCSM, posteriormente en el Cultural, también en un local denominado Instituto de Arte Contemporáneo — creo que se llamaba así— hasta que, poco antes de la pandemia, encontró «su lugar» —pues allí fuimos verdaderamente felices— en un «nido» situado en el distrito de Yanahuara, el cual compartimos con la música Doris Zuzunaga.

maurizio medo con braulio paz
- … pero me sale espuma
Por El Laboratorio pasaron escritores como Mirtha Núñez, Carlos Quenaya, José Ignacio Infantas (quien publicó Pálida arca de insectos dando así origen al sello editorial en el que también Heiner Valdivia publicó Terapias y diagnósticos del Dr. Petrus Carmichael y César Belan, Bitácora de las islas), y otros personajes «destacados» como Augusto Carrasco, Maru Delgado, Javier Rivera, José Córdova, Juan Pablo Torres, Nan Carp, Rogelio Scott, Ana Carolina Zegarra, Edward De Ybarra, Ximena López Bustamante (y la lista continúa). Pero, a decir verdad, El Laboratorio no fue, no es, ni será un sello editorial. Va más allá.

feria del libro organizada por el laboratorio con un grupo de estudiantes del colegio la salle en la ciudad de santa cruz, bolivia
El Laboratorio definió su verdadero carácter durante el confinamento, después de varias conversaciones con Braulio Paz y Cristal Alarcón en las que, tal vez, arreció mi terquedad balcánica. Y si bien El Laboratorio propició que aparecieran nuevos libros de autores arequipeños entre otros, Prime time de José Manuel Salas, Ciclos Planetarios, de Maritza Mejía, Desde aquí todo es fin, de Jasmín Carmina, Ejercicios para perder la ruta, de Eduardo Rivera, Mamá decía que Enero era el mes más largo, de Astrid Arbildo y la aparición de nuevas editoriales (felizmente «provincianas») como Parque vacío, su labor llegó incluso a otra «provincia», en este caso la ciudad de Lima, no sólo mediante los títulos publicados por Fabiola del Mar, Valese, Fabiana Caballero, Christopher Waller, por el propio Braulio, y otros que tienen para nosotros gran importancia como son los de José María Salazar y Cayre Alfaro, aliado de El Laboratorio tanto a través de la editorial Personaje Secundario como también de Espacio Secundario.

sesión de el laboratorio antes de la pandemia
¿Y entonces de qué se trata El Laboratorio?
El Laboratorio es un espacio de reflexión sobre las diversas posibilidades que la escritura, asumida como un acontecimiento (autónomo con respecto a la “literatura”), hace posibles, en los cuales confluyen la teoría y la crítica con el propósito de impulsar el desarrollo de una infraestructura creativa de carácter irrestrictamente personal, el cual, más que constituir una estética, se interpreta como un acto de reflexión, apropiación y crítica (tanto de la biblioteca como también del hipertexto) de las diversas tradiciones (con sus infinitas fugas y conexiones) en las diversas plataformas en las que hayan podido manifestarse.

En El Laboratorio se entiende la figura del autor como una denominación jurídica y al género como una forma de negociación, para apostar, más bien, por el vínculo que el participante consiga establecer con los lenguajes de uso constante, así como con sus diversos repertorios de significados. Por ello El Laboratorio, en lugar de repetir las tan trilladas prácticas de los talleres de “escritura creativa” se desarrolla en base al lenguaje como un flujo generador de formas expresivas que, en lugar de belleza, buscan producir formas particulares de realidad como una acción esencialmente política.
Si bien El Laboratorio constituye una forma práctica de escritura (sea esta creativa o no creativa), debido a su carácter transdisciplinario muchas veces la palabra escrita cede el protagonismo a ciertos principios que provienen de las artes visuales o (también) de la composición musical.

edward de ybarra en el laboratorio
En suma: no es un espacio dirigido solamente a escritores (sean estos narradores o poetas), público objetivo para otras experiencias, sino, más bien, para todos aquellos que, de una forma u otra, prefieren situarse al borde, en los extrarradios. O tal vez más allá.
El retorno
Muchos nos exigieron un retorno a la presencialidad. No vamos a mentirnos, Para que esto ocurriera teníamos que encontrar un lugar humanamente propicio para desarrollar nuestra labor y estos lugares —los que son propicios— son aquellos que «ya estaban ahí», libres de la ansiedad mercantil. Creímos que ya no existía ninguno, así como muchos se aventuran a creer que ya no existimos.
Gracias a una alianza con la editorial Parque vacío, El Laboratorio vuelve a a presencialidad desde el viernes 12 de setiembre a las 18:00 hrs. en el corazón de Arequipa teniendo siempre esa irremediable obsesión por la puntualidad.
Pondremos sobre la mesa algunos puntos, entre otros: Construir un lenguaje: cuando el receptor no está en el otro./ Reescritura y apropiación. Escribir en tiempos de tuneo. El “ahead last”./ ¿De qué hablamos cuando hablábamos de literatura?/ La desliteraturización en los diferentes géneros discursivos. Una lectura de las literaturas post-autónomas de Josefina Ludmer/ El fin de los géneros literarios. Escrituras híbridas y transdisciplinarias/ El fragmento como la unidad del discurso/ La agonía de la representación/ Los límites de la ficción/ Escritura e incertidumbre.

nereida apaza
Cada punto será el inicio no de una clase tradicional y ortodoxa sí de una «sesión interactuante» en la que, tal vez, la reflexión misma podría constituirse en un «producto», y más en estos tiempos en los que el diálogo no está más en las agendas.
Los interesados pueden escribir a delavoratorio@gmail.com o comunicarse con Nicole Ortiz Meza al 989 626 369. Vale decir que, conforme nos organizamos, estamos organizándonos, seguiremos con nuestros cursos virtuales —algunos son prerrequisitos para el presencial— y con La Clínica, para todos quienes no se encuentren en la ciudad de Arequipa. Perdonarán el cherry descarado, es que, con tanta bulla, no nos dejan y perdemos la línea mortal del equilibrio.
El Laboratorio lo integran:
Maurizio Medo (Director/fundador)
Braulio Paz (Coordinador)
Nicole Ortiz (Asistente de Dirección y coordinación en Arequipa)
Tanya Mobe (Producción)El Laboratorio es una experiencia de carácter independiente y si cuenta con un apoyo este se da a través de las editoriales Parque vacío (Arequipa) y Personaje Secundario (Lima). Todo lo demás es cuento.